Corina y el pistolero – Lecturas de octubre

Un tiempo atrás, me encontré con Bogart, una historieta de Trillo y Domingues que nos introducía el maravilloso mundo de las hadas a través una serie de crímenes. La mezcla del género negro con el maravilloso me voló la cabeza, no tanto así la hsitoria planteada por Trillo. Hay que admitirlo, no todas sus obras han sido excelentes; pero no creo que haya una que no haya sido buena.

Esta semana encontré en la librería Yenny del shopping Abasto Corina y el pistolero de Luciano Saracino e Infame & Co. Un Western que nos sitúa en un pueblo alejado, con los típicos bares del género en que encontraremos prostitutas, borrachos, cantineros dispuestos a dar cháchara y, por su puesto, un conflicto entre el bien y el mal que deberá ser resuelto. Todo esto estará ambientado en un mundo en el que hadas, sieras y brujas existen, pero son perseguidas.

Debo admitir que cuando decidí comprar el libro no se debió al genial planteo de la obra. En este caso tres fueron los motivos que me decidieron a llevar el libro:

  1. el precio: $50;
  2. el guión es de Luciano Saracino, a quien ya conocía por su trabajo en Germán, últimas viñetas y por algunos libros de mi sobrino;
  3. editaba Llanto de Mudo, una editorial a la que conocí bastante tarde y que, sin embargo, me ha regalado muy buenas lecturas.

El laburo de Saracino me hace creer que contar historias puede llegar a ser sencillo, que envolver al otro en un mundo de fantasía es fácil. No es que Saracino tenga un don particular, sino que tiene un respeto por el trabajo de contar historias que se nota en cada una de sus historias.

Los dibujos de Infame son, digamos, irregulares. En ocasiones no aportan a la historia y, más bien, sólo complican la lectura. Pero, generalmente, sorprende lo que logra realizar con tan escasos recursos.

Corina

Corina y el pistolero es historieta por demás recomendable. Una batalla Western entre un héroe para nada impoluto, contra un villano que esconde más de lo que esperamos.

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El dormilón -Lecturas de Octubre

Distopía y post-apocalipsis son ya dos formas clásicas de la ciencia ficción. En ocasiones, colaboran. Diría que casi siempre.

Entiendo que el término post-apocalipsis no requiere explicación. Se trata de ubicar el relato en un mundo en el que el mundo, tal como lo conocemos, ha terminado: ya sea por la contaminación, por desastres naturales o tecnológicos, o por cualquier otra cuestión.

La distopía, tan conocida como la otra categoría, quizás merezca alguna explicación. Un relato distópico supone un universo de lo social cuyo ordenamiento dista mucho del que conocemos. En sí, es un orden en el que preferiríamos no vivir y en el cual siempre hay una esfera del poder que somete al resto a través de controles técnicos, de dominio a través de la fuerza o de los recursos.

Paradojas de la vida, algunas lecturas permiten que Utopía de Tomás Moro sea leída como un relato distópico. Moro proponía una sociedad que para él era idea, pues en ella a nadie le faltaba comida, hogar ni educación. Pera el hipercontrol de las relaciones, las vestimentas uniformadas y una educación en la que los roles de géneros se transmiten como “lo dado”, llevan a ver esa sociedad como indeseable, pues en gran medida algunos de los rasgos positivos de nuestra sociedad no podría llegar a desarrollarse.

Ayer leí El dormilón, historieta o novela gráfica que el dúo Santullo-Aón publicaron en el e-zine de Loco Rabia y que hace poco fue editada en papel en colaboración con Grupo Belerofonte.

Ayer @veigamg me prestó esta genial historieta. =D

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Lecturas de agosto – Tupamaros: la fuga |1971

Sábados atrás, encontré un e-zine dibujado por una tal Lauri Fernández con el título El pozo. El dibujo me impresionó. En realidad, fueron los colores. O el conjunto. No sé explicarlo, pero la manera en que está coloreada El pozo es sumamente efectiva.

El pozo - Lauri Fernández

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Lecturas de julio – La burbuja de Bertold

Mi ingreso al mundo de la historieta es bastante reciente. Por ende, nombres como los de Diego Agrimbau o Gabriel Ippóliti me dicen poco. No obstante, hace poco pude llegar a algunos de sus trabajos.

Julio viene siendo un mes complicado para las lecturas y las reuniones sociales: ayer me perdí una lectura poesía, hoy una charla sobre literatura fantástica, mañana un cumpleaños. Todo sea por el estudio. En uno de los pocos momentos que tuve o me hice leí la genial La burbuja de Bertold.

La burbuja de bertold
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Lecturas de julio – El granjero de Jesú

Ayer pasé por la oficina de la maravillosa Maten al mensajero y pude retirar, entre otras cosas que a su debido momento comentaré o no, mi ejemplar de El granjero de Jesú de Ángel Mosquito.

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