Lecturas de agosto -David Boring

Algo extraño sucede en el mundo. Al parecer, finalmente se ha desatado la tercera guerra mundial y sólo si nos mantenemos en esta isla podremos sobrevivir. Somos nuevos robinsones.

«Es imposible. Sólo estás delirando». Sí, sé o, mejor dicho, intuyo lo que piensa —en estos momentos es necesario ser precisos—: es el miedo que he tenido desde hace mucho tiempo. Pero, has visto las explosiones de ayer. Al menos las has oído. Yo estuve cerca de donde todo sucedió. Escapé, de algún modo. Pero quizás yo también haya sido presa de la contaminación. En todo caso, ya nos enteraremos.


Esta semana leí David Boring, una historieta de Daniel Clowes. Hace mucho que no me encontraba con algo de este autor, por eso, cuando Germán me lo regaló no supe bien por qué ese nombre me resultaba conocido. Luego, me aclararon: es el autor de Ghost World. Ahí creí reconocer el nombre. Más tarde, cuando ya había terminado el libro y me puse a buscar qué más podía leer de él, (re)descubrí que, en realidad, lo conocía por Ice Haven

Esa novela gráfica era rara. La componían varias historietas o algo así. No había terminado de leerla, por entonces, sólo la tenía digital y la computadora, para mí, nunca ha sido un buen sitio para leer historietas.

David Boring no deja de ser rara. De hecho, explota esa rareza en sus personajes, su historia y su narración.

El protagonista de la historia es su propio narrador, él mismo se presenta como un “narrador epónimo”, es decir, que tiene el mismo nombre que la obra. Pero de lo que no podemos estar seguros es si él mismo es quien ¿dibuja?.

David nos cuenta que vive con su amiga lesbiana, que tiene problemas con su madre, que le gustaría filmar películas, que no tiene dificultades para salir con chicas (es todo un Martín Piroyanski), que siempre está en busca de la chica perfecta, que no conoce a su padre y que tiene un trabajo que no le gusta. Salvo por lo de las chicas, un tipo normal.

David tiene un amigo o “algo así”, Whitey. Todos conocemos a alguien que no es precisamente nuestro amigo, pero con el que mantenemos una relación de incómoda cordialidad. Un día, este amigo lo visita y al poco tiempo aparece muerto. Esto sucede casi el inicio de la historieta. De acá en más, creeremos estar en un policial, pero pronto tendremos que desechar esa hipótesis.

No profundizaré en el porqué considero que los personajes son raros, pues no quiero contar mucho más sobre la historia. La tapa del libro ya dice bastante, aunque debo reconocer que es difícil interpretar toda esa conjunción. Como en La inspiración, la tapa se llena de sentido cuando uno termina de leer la obra.

En cuanto a la narración, en toda historieta supone tener en cuenta también los dibujos, estos no son meros adornos. De hecho, en David Boring aparecen dos narraciones. La David y la de una historieta dibujada por el padre de David. Ese oscuro personaje en su historia familiar. David quiere creer que en la historieta hay algún tipo de información sobre su padre, sobre el motivo por el que abandonó a su madre. Por eso, las viñetas de esa historieta interrumpen continuamente la narración.

Y eso es algo importante en la narración. De hecho, poco antes del final del primer acto, aparece un personaje algo ebrio que le pide perdón a David por interrumpir su lectura. Hay dos chistes acá. El primero: continuamente se nos presentan personajes que no entendemos muy bien por qué aparece y que, claramente, interrumpen la narración. En su gran mayoría, recién nos al final podemos saber quiénes eran o qué función cumplían en la narración. En este caso, no. El chiste es algo más explícito:

Cuadro David en un café leyendo The Yellow Streak, la historieta de su padre

Cuadro de The Yellow Streak

Otro cuadro de The Yellow Streak

Cuadro, de nuevo en el café. Diálogo:

—Me alegra ver que aún siguen enseñando los clásico.

—¿Qué?

—Disculpá. Estoy algo ebrio. No quise interrumpirte en medio de tu lectura…

—Yo estoy muy ebrio.

—Aún así. Me opongo a cualquier forma de interrupción de una narración y pido disculpas.

Abajo copio sólo los últimos tres cuadros de la última página del primer acto.

Daniel Clowes - David Boring

Sí, los primeros párrafos del post guardan relación con algo que sucederá en el segundo acto. No es una copia textual, sólo la atmósfera general del inicio. También podría ser el comienzo de una parodia de “El eternauta”. Dejo el tercer acto totalmente a salvo de cualquier comentario.

Todavía no me voy, más arriba me pregunté si el narrador de esta novela gráfica era el mismo que dibujaba. Lo puse entre signos de interrogación por una simple razón: David Boring termina siendo un ¡¿film?!. En la última página aparece todo el reparto. Entonces sabemos que David, narrador epónimo, es quien relata los sucesos de la película. Hay, entonces, más de dos narradores: padre, hijo, banda de imágenes.

Pero no hay que sobrevalorar el tema de “termina siendo un film”. David Boring no quiere ser un film en viñetas. Es una historieta que más de una vez se afirma como tal, pero que utiliza alguna mención al lenguaje fílmico porque, recordemos, su personaje quería filmar películas. Porque el mismo Clowes incursionó en el cine. Y, por último, porque el cine y la historieta siempre han estado íntimamente relacionados.

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